Deportes
Francisco Mosquera: del abismo emocional a levantar de nuevo por Colombia
El pesista colombiano Francisco Mosquera ha vuelto.
Después de atravesar uno de los episodios más oscuros de su vida personal y profesional, regresa a la Selección Colombia de halterofilia con el alma renovada y la frente en alto. Su historia no es solo la de un atleta que busca una medalla; es la de un hombre que sobrevivió a la injusticia, la desesperación y los pensamientos suicidas, para hoy volver a levantar pesas y esperanzas.
Todo comenzó el 13 de octubre de 2023, cuando Mosquera fue suspendido provisionalmente por un supuesto positivo en una prueba antidopaje. La sustancia en cuestión: boldenona, un esteroide anabólico que ha generado múltiples controversias en el deporte colombiano. El anuncio cayó como un balde de agua fría, no solo sobre su carrera, sino sobre su estabilidad emocional.
«Sentía que me estaban quitando la vida. No podía ni levantarme de la cama», confiesa Mosquera, quien incluso pensó en acabar con su vida. «Nos sumergimos tanto en el deporte, que cuando nos lo arrebatan, sentimos que no hay motivos para vivir», relata. Su salvación fueron sus hijos, su pareja Rosalba Morales y su familia, quienes nunca lo abandonaron.
Una defensa que lo dejó sin ahorros, pero con la verdad de su lado
Mosquera no se rindió. Junto a su abogado, inició una defensa costosa y extenuante. Se sometió a pruebas de cabello y de uñas para demostrar que la sustancia no había sido consumida de manera intencional. El pasado 28 de noviembre de 2023, la Agencia Internacional de Control (ITA) lo absolvió completamente. Fue declarado inocente.
Pero la victoria tuvo un alto precio. Mosquera calcula que su defensa costó más de 80 millones de pesos. Tuvo que vender el apartamento que estaba pagando para cubrir honorarios legales. «Era un sueño que tenía para mis hijos, pero me tocó escoger entre eso o demostrar mi inocencia», dice. Hoy aún debe 35 millones de pesos y está en proceso de recolectar fondos para saldar la deuda.
Regreso a la plataforma: Panamericano en Cali
Hoy, Francisco Mosquera vuelve a representar a Colombia en el Campeonato Panamericano de Halterofilia en Cali. Es su segundo evento tras el escándalo, luego de una positiva actuación en el Nacional de Mayores. Entrena bajo la dirección de Oswaldo Pinilla, a quien agradece por nunca soltar su mano.
«Me emociona mucho volver a competir. Subirme a la plataforma con mi nombre limpio no tiene precio», asegura. Aunque reconoce que los Juegos Olímpicos han sido su gran karma, sigue luchando por ese sueño. «Solo pido que las decisiones sean objetivas y limpias. No quiero favores, solo justicia», dice con firmeza.
Sin apoyos institucionales, pero con mucha dignidad
Tras su suspensión, el Ministerio del Deporte le retiró los apoyos económicos. A pesar de haber sido absuelto, no ha sido reincorporado a los programas de ayuda. «Me quitaron el apoyo siendo inocente y no me lo han devuelto», denuncia. Sin embargo, entidades como Iderbol y personas como el presidente de la Federación de Pesas, William Peña, le brindaron soporte moral y logístico.
Durante el periodo sin ingresos, Mosquera trabajó como conductor especial, utilizando su propio vehículo para sostener a su familia. También pausó sus estudios en Gestión Deportiva, que ahora está retomando.
La sombra de la boldenona en el deporte colombiano
Mosquera no es el primer atleta colombiano afectado por la boldenona. Nombres como Yeison López, Mauricio Caicedo o el ciclista Fabián Puerta también han enfrentado procesos por el uso de esta sustancia, que está presente en productos veterinarios de uso legal en Colombia.
«Hago un llamado al país: el deporte está tirado, está solo. La boldenona puede entrar en el cuerpo sin saberlo. Se consigue fácilmente en gimnasios y veterinarias», alerta Mosquera, quien incluso tomó un curso de farmacología para entender mejor la sustancia que casi destruye su vida.
Levantar desde el alma
Hoy, más que levantar pesas, Francisco Mosquera está levantando su alma. Su regreso no es solo una buena noticia para el deporte colombiano, sino un testimonio de resiliencia y dignidad. Su historia es la prueba de que incluso en el fondo del abismo, se puede encontrar la fuerza para volver a empezar.
«Fui a muerte por la verdad y logre sobrevivir», sentencia. Y mientras se prepara para dejarlo todo en la plataforma, un país entero lo mira con respeto y admiración.