Político
Iván Duque respalda a Álvaro Uribe y denuncia irregularidades en su proceso judicial
El expresidente Iván Duque Márquez manifestó este martes 9 de julio su total respaldo al también exmandatario Álvaro Uribe Vélez, quien enfrenta un juicio por presunto soborno a testigos y fraude procesal. A través de sus redes sociales, Duque defendió con vehemencia la inocencia de Uribe y denunció supuestas irregularidades en el proceso judicial en su contra, que a su juicio comprometen garantías esenciales del debido proceso.
“Durante estos días hemos visto alegatos sólidos, una claridad argumental y un material probatorio diáfano que reafirman su inocencia luego de años de padecimientos e injusticias”, afirmó el exmandatario.
Duque destacó lo que calificó como la “gallardía, entereza y honestidad” con la que Uribe ha defendido su inocencia, insistiendo en que el proceso judicial que enfrenta ha estado marcado por falencias graves que ponen en entredicho la imparcialidad del sistema de justicia.
Denuncias de irregularidades
El exjefe de Estado detalló una serie de presuntas anomalías procesales que, según él, han vulnerado los derechos de defensa de Uribe. En primer lugar, criticó las “interceptaciones telefónicas sin sustento”, aludiendo a escuchas realizadas durante la investigación que —según la defensa de Uribe— no contaban con la debida autorización legal o no eran pertinentes para el caso.
Además, Duque hizo énfasis en la existencia de “testimonios con motivaciones interesadas”, sugiriendo que algunas de las declaraciones en contra del expresidente podrían haber sido inducidas o influenciadas por intereses políticos o personales, lo cual —según dijo— compromete la objetividad de la investigación.
Otro punto crítico abordado fue la “detención preventiva sin fundamentos sólidos” que enfrentó Uribe, una medida que para Duque afectó de manera directa la posibilidad de que el líder del Centro Democrático ejerciera su defensa de forma plena. Recordó que esta detención, en su momento histórica por tratarse de un expresidente, fue considerada innecesaria y desproporcionada por diversos sectores.
Igualmente, el expresidente denunció la “homologación entre una indagatoria y una imputación”, una decisión judicial que modificó sustancialmente el curso del proceso y que —según Duque— disipó las garantías procesales fundamentales, al convertir un procedimiento originalmente inquisitivo en uno acusatorio sin el debido sustento.
Un juicio con posibles tintes políticos
En sus declaraciones, Iván Duque también sugirió que el proceso judicial contra Álvaro Uribe podría tener motivaciones políticas, al señalar que este ha sido una forma de intimidación contra “una voz política que enfrentó con determinación a las estructuras más temidas del terrorismo en Colombia”.
Esta afirmación, que conecta directamente el juicio con la trayectoria de Uribe en la lucha contra grupos armados ilegales, apunta a una narrativa frecuente entre sus seguidores: la idea de que el proceso judicial forma parte de una persecución contra el legado del expresidente y contra quienes representan la oposición política al actual gobierno.

Un respaldo que genera reacciones
El respaldo de Duque se suma al de otros líderes del Centro Democrático y figuras internacionales, como el senador republicano Bernie Moreno en Estados Unidos, quien recientemente advirtió sobre el uso del sistema judicial como arma política, comparando el caso colombiano con la situación judicial del expresidente brasileño Jair Bolsonaro.
Estas expresiones de apoyo a Uribe han generado una polarización creciente en el país, dividiendo opiniones entre quienes consideran que el juicio representa un avance en la lucha contra la impunidad, y quienes lo ven como un ataque político contra un símbolo de la derecha colombiana.
Contexto del proceso
El juicio contra Álvaro Uribe se originó en 2012, cuando él mismo interpuso una denuncia contra el senador Iván Cepeda por supuestamente manipular testigos para vincularlo con grupos paramilitares. Sin embargo, tras una investigación, la Corte Suprema concluyó que era Uribe quien podría haber incurrido en ese tipo de maniobras, dando así inicio al proceso en su contra.
A pesar de múltiples recursos legales y años de procedimientos, el caso ha llegado ahora a una etapa decisiva. El país está a la expectativa de una eventual decisión judicial que podría tener consecuencias de alto impacto no solo para Uribe, sino para la estabilidad política del país.
La intervención de Iván Duque en defensa de Álvaro Uribe refuerza la percepción de que este proceso judicial trasciende lo estrictamente legal, situándose en el centro del debate político colombiano. Las denuncias sobre irregularidades y presunta instrumentalización de la justicia, así como el respaldo de importantes figuras políticas, colocan este caso en una delicada encrucijada entre la legitimidad institucional y la disputa por la narrativa del poder.
En un país profundamente polarizado, el juicio a Uribe continúa siendo un tema sensible que impacta no solo al sistema judicial, sino también a la opinión pública y al futuro inmediato del escenario político nacional.
Político
David Luna denuncia ‘mico’ en la reforma laboral: ¿beneficios ocultos para el “pacto de La Picota”?
El debate por la recién aprobada reforma laboral en Colombia no se detiene. Aunque el Gobierno del presidente Gustavo Petro celebró el avance de esta iniciativa como un triunfo en materia de derechos para los trabajadores.
La polémica estalló tras las denuncias del exsenador y precandidato presidencial David Luna, quien señaló que dentro del articulado se incluyó un polémico apartado que nada tendría que ver con los derechos laborales, pero sí con beneficios para delincuentes y corruptos.
Según Luna, se trata de un “mico” que estaría directamente relacionado con lo que la oposición ha denominado el “pacto de La Picota”.
Este término hace referencia a las supuestas negociaciones y beneficios ofrecidos a privados de la libertad durante la campaña presidencial de 2022 y en los primeros meses del actual Gobierno, a cambio de respaldar procesos de paz o acuerdos políticos.
El artículo de la discordia en la reforma laboral
La denuncia de David Luna se centra en el artículo 19 de la reforma, que modifica la forma en que los privados de la libertad pueden redimir su pena a través del trabajo. Actualmente, la ley establece que por cada dos días de trabajo, un preso recibe la redención de un día de condena.
Sin embargo, el nuevo texto aprobado establece que por tres días de trabajo se descontarán dos de prisión.
En términos prácticos, esto significa que un recluso que trabaje de manera constante durante un año ya no descontará seis meses de su condena, sino ocho.
Para Luna, este cambio representa una puerta abierta a la “impunidad”, pues beneficiaría no solo a presos comunes, sino también a narcotraficantes, corruptos y miembros de estructuras criminales que han sido cuestionados en relación con el denominado pacto.
“Este artículo no tiene absolutamente nada que ver con la reforma laboral. Es un ‘orangután’ disfrazado de experiencia laboral, que busca cumplirles a los delincuentes y no a los trabajadores colombianos”, denunció el exsenador.

El impacto de la medida en la justicia colombiana
El anuncio ha generado un fuerte debate sobre el rumbo que está tomando la política criminal en el país. Luna advirtió que, con esta disposición, se debilita la justicia al abrir la posibilidad de que criminales de alto perfil puedan ver reducidas sus condenas de manera más acelerada.
“Colombia necesita justicia real, no privilegios disfrazados para quienes han cometido delitos graves contra la sociedad.
Los colombianos esperan empleo digno, seguridad y oportunidades, no este tipo de jugadas legislativas que abren el camino a la impunidad”, añadió el precandidato presidencial.
La controversia radica en que este beneficio no distingue entre tipos de delitos, lo que significa que delincuentes responsables de homicidios, corrupción a gran escala o narcotráfico podrían acceder a las mismas condiciones que aquellos que han cometido delitos menores.
El “pacto de La Picota” y las críticas a Petro
La expresión “pacto de La Picota” ha sido utilizada constantemente por sectores de la oposición para cuestionar las decisiones del Gobierno de Gustavo Petro en materia de beneficios judiciales.
Durante la campaña presidencial de 2022, se conoció que varios líderes del Pacto Histórico visitaron centros penitenciarios, entre ellos la cárcel La Picota en Bogotá, para reunirse con reclusos y dialogar sobre posibles procesos de paz.
De acuerdo con denuncias de la oposición, en esos encuentros se habrían prometido beneficios a cambio de respaldo político. Aunque nunca se comprobó oficialmente, el tema se convirtió en una bandera de crítica que sigue vigente hasta hoy.
La polémica resurgió hace unos meses cuando el presidente Petro, en un acto público en La Alpujarra, Medellín, subió a la tarima a líderes de bandas criminales detenidos en la cárcel de Itagüí.
Para muchos analistas, ese gesto fue un mensaje de legitimación hacia criminales que deberían enfrentar la justicia sin concesiones.
¿Reforma laboral o reforma carcelaria encubierta?
El señalamiento de Luna apunta a un cuestionamiento de fondo: ¿qué tiene que ver la redención de penas con una reforma laboral que, en principio, debería estar centrada en los derechos de los trabajadores, la formalización del empleo y la reducción de la precariedad?
Expertos en derecho laboral y penal coinciden en que la inclusión de este artículo genera confusión, pues mezcla dos campos normativos distintos.
Mientras la reforma laboral busca atender temas como la contratación, la estabilidad de los trabajadores y la negociación colectiva, la disposición sobre beneficios carcelarios parece desentonar y responder a otros intereses.
“Si lo que el Gobierno quiere es abrir un debate sobre política criminal y resocialización, debería hacerlo a través de una reforma penitenciaria o carcelaria, no escondiendo artículos dentro de una reforma laboral.
Eso genera desconfianza y sospechas legítimas”, explicó un abogado penalista consultado por medios locales.
Recurso ante la Corte Constitucional
Frente a este panorama, David Luna anunció que acudirá a la justicia para tratar de frenar lo que considera un golpe a la credibilidad de la reforma.
El exsenador señaló que esta misma semana presentará una demanda ante la Corte Constitucional, con el fin de que se declare la inconstitucionalidad del artículo en cuestión.
“Vamos a tumbar este orangután en la Corte. No podemos permitir que se aprueben beneficios que atentan contra la justicia y favorecen a delincuentes. Los colombianos quieren ver un Estado fuerte contra el crimen, no un Gobierno complaciente con estructuras ilegales”, afirmó.
El movimiento ha sido respaldado por algunos sectores de la oposición, que consideran que este será un punto clave para medir la independencia de la Corte Constitucional frente a las decisiones del Congreso y del Ejecutivo.

Un debate que apenas comienza
La controversia sobre este “mico” en la reforma laboral promete extenderse durante las próximas semanas. Por un lado, el Gobierno deberá explicar por qué decidió incluir una disposición de política criminal en una norma que, en teoría, estaba destinada a fortalecer derechos laborales.
Por otro lado, la oposición aprovechará el tema para reforzar su discurso de que la administración Petro estaría favoreciendo a criminales bajo la fachada de proyectos de paz o de resocialización.
Mientras tanto, la sociedad colombiana queda en el medio de una discusión que toca fibras sensibles: la seguridad, la justicia y la confianza en las instituciones.
El caso del artículo 19 de la reforma laboral se convierte así en un símbolo del choque entre la promesa de un Gobierno del “cambio” y las acusaciones de sus críticos sobre la supuesta permisividad con estructuras criminales.
Político
Caso Pasaportes: testimonio clave pone contra las cuerdas a Alfredo Saade
El llamado caso pasaportes sigue sacudiendo al Gobierno del presidente Gustavo Petro y ahora tiene en la mira a uno de sus hombres más cercanos: Alfredo Saade.
El hoy embajador de Colombia en Brasil y antiguo jefe de Despacho de la Presidencia enfrenta un proceso disciplinario en la Procuraduría que podría tener consecuencias graves, luego de que saliera a la luz un testimonio que compromete directamente sus actuaciones en el polémico contrato de los pasaportes.
La investigación, adelantada por el procurador delegado para la Sala Disciplinaria de Instrucción, Esiquio Manuel Sánchez Herrera, ya cuenta con declaraciones de alto nivel que resultan determinantes.
Una de ellas proviene de Mauricio Jaramillo Jassir, viceministro de Asuntos Multilaterales, quien actuó como ministro encargado de Relaciones Exteriores durante una comisión internacional que cumplía la entonces canciller Laura Sarabia.
Un encuentro con el presidente Petro
En su testimonio, Jaramillo reveló que en junio de 2025 sostuvo una reunión en el despacho presidencial con Gustavo Petro, en la que también estuvieron presentes Alfredo Saade recién posesionado como jefe de Gabinete, el viceministro de Hacienda, Leonardo Pazos, y el viceministro del Interior, Jaime Berdugo.
Durante ese encuentro, el presidente preguntó por el estado del proceso de expedición de pasaportes. Según relató Jaramillo, él mismo explicó la necesidad de una transición ordenada que implicara una prórroga temporal con la firma Thomas Greg, empresa que históricamente ha manejado el contrato.
Petro, sin embargo, pidió que se organizara una segunda reunión con el resto del equipo para definir el tema con mayor claridad.

La reunión que lo cambió todo
Ese mismo día, en la Casa de Nariño, se produjo un segundo encuentro, esta vez liderado por Alfredo Saade. Asistieron el secretario jurídico de la Cancillería, Camilo Escobar; la secretaria general, Lucy Acevedo; los viceministros de Hacienda e Interior, y la directora jurídica del Ministerio del Interior.
En esta reunión, Jaramillo como funcionario de mayor rango de la Cancillería insistió en que era indispensable garantizar una transición entre Thomas Greg y el convenio firmado con la Casa de la Moneda de Portugal, que buscaba que la Imprenta Nacional asumiera el proceso de expedición de pasaportes.
No obstante, según el testimonio, Saade presionó para que el acuerdo con Portugal se firmara de inmediato, pese a que no existía garantía de que la Imprenta Nacional tuviera la capacidad de producir el volumen requerido. Ante la negativa de Jaramillo, Saade respondió que se trataba de una “orden del presidente”.
Riesgo de colapso en la expedición de pasaportes
El viceministro advirtió que un cambio precipitado podría generar un colapso en las citas y afectar gravemente a miles de ciudadanos que diariamente solicitan este documento.
Saade, de acuerdo con la declaración, sugirió entonces “racionalizar” la entrega de citas para que la Imprenta pudiera cumplir con la demanda, una opción que terminó convertida en queja disciplinaria en su contra.
La preocupación creció cuando Saade insinuó que la Cancillería estaba “demasiado interesada” en mantener el contrato con Thomas Greg, insinuando un sesgo dentro de las negociaciones.
Ante esa acusación, Jaramillo respondió que no podía hacer suposiciones sobre un proceso contractual en curso.
La Procuraduría actúa
Con base en estas declaraciones, la Procuraduría decidió suspender provisionalmente a Saade de su cargo como jefe de Despacho por tres meses.
Sin embargo, su repentina designación como embajador en Brasil dejó en el aire la aplicación de la medida y alimentó la polémica sobre si su traslado diplomático fue una forma de sacarlo del foco de la investigación.
El documento revelado en primicia por la revista SEMANA se ha convertido en la columna vertebral de la indagación disciplinaria contra Saade.
El ente de control deberá determinar si realmente se excedió en sus funciones al presionar por un contrato sin garantías técnicas ni jurídicas.

Contexto del escándalo
El caso pasaportes ha sido uno de los más controversiales del actual gobierno. Desde el inicio de la administración Petro, se buscó modificar el contrato con Thomas Greg y trasladar la producción de los documentos a la Imprenta Nacional mediante un convenio con Portugal.
Sin embargo, el proceso ha estado marcado por denuncias de improvisación, presiones internas y riesgo de desabastecimiento de pasaportes en todo el país.
El tema no solo es administrativo, sino político. La firma Thomas Greg lleva años manejando la expedición de pasaportes en Colombia, y su salida implica mover un negocio multimillonario.
Por eso, cada decisión en torno a este contrato ha despertado sospechas y acusaciones de intereses ocultos.
El futuro de Saade
La situación de Alfredo Saade es delicada. Su condición de embajador en Brasil no lo exime del proceso disciplinario que adelanta la Procuraduría, y el testimonio de un alto funcionario como el viceministro Jaramillo tiene un peso considerable en la investigación.
De comprobarse que actuó bajo presiones indebidas o sin competencia para tomar decisiones, Saade podría enfrentar sanciones disciplinarias que afectarían no solo su carrera diplomática, sino también su cercanía con el presidente Petro.
Implicaciones para el Gobierno Petro
El escándalo golpea nuevamente la imagen del Gobierno en materia de transparencia y gestión contractual.
Aunque el presidente Petro ha insistido en que se busca acabar con monopolios y modernizar los procesos del Estado, los tropiezos en la implementación, sumados a los testimonios de funcionarios que denuncian presiones, alimentan la narrativa de improvisación.
El caso pasaportes se convierte así en un símbolo del choque entre la intención de cambio del Gobierno y la realidad de las estructuras estatales que requieren planeación, capacidad técnica y consensos.
El testimonio del viceministro Mauricio Jaramillo deja en una posición comprometida a Alfredo Saade y añade un nuevo capítulo a la ya extensa novela del caso pasaportes.
La Procuraduría deberá establecer si hubo extralimitación de funciones y si, como aseguró Saade, la presión por acelerar el convenio con Portugal respondía realmente a una orden presidencial.

Mientras tanto, miles de colombianos siguen a la expectativa de que este proceso no termine afectando la expedición oportuna de pasaportes, un servicio esencial que no debería convertirse en campo de batalla política.
Político
Francia Márquez rompe el silencio: “Vivía sabroso antes, vine acá a sufrir”
La vicepresidenta Francia Márquez volvió a sacudir el panorama político colombiano con unas declaraciones que han generado polémica, reflexión y debate.
En entrevista con la periodista Nena Arrázola, del programa Los Informantes, Márquez describió lo que ha significado para ella estar en el Gobierno de Gustavo Petro, confesando que su vida cambió de manera drástica y no precisamente para bien:
“Vivía sabroso antes. Vine acá a sufrir, literal. Ha sido una paridera muy berraca”, dijo entre emociones encontradas.
Estas palabras, cargadas de frustración y desahogo, dejaron en evidencia la desilusión de una mujer que llegó como símbolo del cambio, de la inclusión y de la lucha por las comunidades afrodescendientes, pero que ahora confiesa sentirse aislada y golpeada tanto en lo político como en lo personal.
El costo personal de ser vicepresidenta
Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue el impacto que el cargo ha tenido en su familia. Márquez relató que incluso debió convencer a su madre de dejar Suárez, su tierra natal en el Cauca, lo cual generó un quiebre familiar doloroso.
“Me tocó decirle a mi mamá que se venga de Suárez. Ella no pensó que iba a salir emberracada. Me dice todavía: ‘yo no la mandé a meterse en eso’, y asegura que su vida cambió para mal porque yo entré en política”, explicó con un tono de tristeza.
Los ataques en redes sociales y la presión mediática no solo la han golpeado a ella, sino también a sus hijos, hermanas y sobrinos. Márquez reveló que algunos de sus familiares han tenido que negar vínculos con ella para evitar malos tratos en sus entornos laborales.
“Mis hermanas trabajan en casas de familia y han tenido que decir que no me conocen para evitar problemas. Ha sido muy doloroso”, afirmó.

La polémica del helicóptero: de burla nacional a símbolo de resistencia
Otro de los temas abordados fue el episodio del helicóptero, una de las polémicas más recordadas de su paso por el poder.
Márquez confesó que sufre de vértigo y que nunca antes de llegar a la vicepresidencia había utilizado este tipo de aeronaves.
“Yo no sabía que el Estado tenía helicópteros o aviones. Fue el presidente Petro quien me dijo: ‘tienes que andar en helicópteros’, y yo le respondí: ‘Presidente, pero eso no es muy riesgoso’”, relató.
La famosa frase de 2022 “si fuera blanca, de élite, no habría escándalo; de malas”— desató una avalancha de críticas, burlas y memes en redes sociales, al punto que incluso se creó una canción viral sobre el tema.
Lejos de molestarse, Márquez confesó que terminó tomándoselo con humor porque hasta sus sobrinos bailaban al ritmo del “helicóptero”.
“A mis sobrinitos les encanta esa canción, me dicen: ‘ya vamos a bailar el helicóptero’. ¿Y yo qué hago? Pues divertirme en medio de tanto dolor y sufrimiento”, expresó.
El distanciamiento con el círculo de poder
En la entrevista también señaló las dificultades que ha enfrentado dentro del propio Gobierno. Márquez reconoció que sintió que varias figuras del Palacio de Nariño le pusieron obstáculos en su gestión, y mencionó directamente a Laura Sarabia, actual directora del Departamento Administrativo de la Presidencia.
“Yo sentí que fue una traba, que me puso obstáculos, que no me ayudó. No tuve una aliada para avanzar en crear una institución.
Para nombrar a mi primera funcionaria me decían que debía hacerlo en la página del ministerio. ¿Y cuál ministerio, si la vicepresidencia no es uno?”, cuestionó.
Estas declaraciones reflejan el aislamiento que dice sentir dentro del gabinete presidencial, un distanciamiento que ha generado rumores de tensiones con el propio presidente Gustavo Petro.

Racismo, dolor y desilusión
Márquez también se refirió a un episodio en el que Petro lanzó una polémica frase: “A mí nadie que sea negro me dice que hay que excluir un actor porno”.
Para la vicepresidenta, estas palabras fueron un golpe duro que reflejan lo difícil que ha sido su camino dentro del gobierno.
“Sé lo que significa el racismo, fue doloroso escucharlo, sobre todo después de haber acompañado al presidente en la movilización de la población afro”, expresó.
Sus palabras conectan con un sentimiento generalizado entre sus seguidores: el de una mujer que fue elegida como emblema del cambio social, pero que hoy se siente marginada dentro del mismo proyecto político que ayudó a construir.
Reelección: la Constitución lo impide
Finalmente, sobre el debate de una posible reelección presidencial, Márquez fue contundente y se apegó a la legalidad:
“Soy abogada y respeto la Constitución. La reelección no está permitida. Fuimos elegidos por cuatro años y debemos cumplir con ese tiempo para avanzar lo máximo posible”, concluyó.
Una voz que incomoda, pero que no se calla
Las declaraciones de Francia Márquez abren una discusión profunda sobre lo que significa ejercer el poder en un país tan polarizado como Colombia.
Su testimonio expone las tensiones dentro del gobierno, las heridas personales y el costo humano que tiene la política en quienes deciden asumir cargos de responsabilidad.
Más allá de las polémicas, la figura de la vicepresidenta sigue generando titulares, debates y reacciones en todos los sectores.
Lo cierto es que, como ella misma lo resume, el poder le quitó la tranquilidad que tenía antes, pero también le permitió demostrar que, a pesar del dolor, sigue siendo una voz incómoda que no piensa callar.
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